Hoy me he levantado pronto, así que he decidido dar un paseo por la playa. No hay nada mejor que tenerla a la vuelta de la esquina.
El mar estaba tranquilo, sin ninguna ola, suave como un manto de terciopelo...quieto, lento...maravilloso.
Tal parecía que pudiera caminar sobre las aguas...
Dicen que esta tarde se presentaran tormentas y aguaceros. Nada de eso indicaba hoy el estado del mar...
Las pocas personas que paseaban como yo, quizás tambien han pensado lo mismo que yo:
Aprovechar estos últimos dias de buen tiempo para 'saludar' a ese querido mar mediterraneo que cada vez está más lejos de ser un mar donde vivir en armonia.
Allá lejos se libran guerras, muerte y conflictos dificiles de entender para las personas que aman la paz.
Pero hoy, paseando no he querido pensar en el futuro, ni en el pasado...he querido vivir el presente, sentir el agua en mis pies y dar gracias por esos momentos...que quizas no vuelvan, o vuelvan más tristes.
La playa estaba llena de guijarros, piedrecitas de todos los tamaños y de varios colores...
Me encantan las piedras...¡¡.
Tienen, o pienso que tienen, muchisima historias que no sabemos 'escuchar'...diferentes señales, huellas, que las hacen diferentes unas de otras.
Y he encontrado una piedra , que para mí, es la perfección hecha piedra.¡¡.
Una piedra negra, pulida, sin ningun 'daño' ni huella...suave al tacto, hermosa a la vista. Ovalada...
Una piedra tan perfecta no ha podido ser moldeada en un mar tranquilo y sereno...esa piedra ha necesitado de un mar embravecido, fuerte, un mar que golpea con olas de tempestad...
La perfección ( si es que existe) necesita ser a base de golpes...
Igual que Miguel Angel hizo con 'La Piedad'...golpeó el marmol hasta que logró 'sacar' del bloque lo que estaba 'escondido'....
Lo importante es 'quien' nos golpea...'quien' desea sacar lo mejor de nosotros...