sábado, 15 de diciembre de 2012

Otro cuento de Navidad

No tendría más de 7 años, menuda y delgada había que darle unos polvos que compraban en la farmacia para abrirle el hambre.Y ni así.
La cría era enfermiza y se le notaba en los ojos: siempre idos. Al principio us padres pensaron que era sorda y por eso parecía que siempre andaba en otro sitio.
Ajena a todo vivía en un mundo aparte de los adultos. Podía pasarse horas y horas dibujando barcos y nubes. Todo lo pintaba de azul.

Aquel año las vacaciones de invierno iban a ser diferentes. Solo un poco, pero lo bastante para que a partir de entonces la vida de la niña diera un giro de 360º.

Como siempre, al no tener colegio, la dejaban al cuidado de una tia. Ella se lo pasaba muy bien, pues los primos ( eran tres ), se dedicaban a hacer el burro delante de ella, para impresionarla o para tomarle el pelo, da lo mismo.
Eran unas tardes que nunca olvidaría, divertidas y diferentes. Corrian por un largo pasillo a ver quien llegaba antes a la cocina...se daban de golpes y de codazos, sin mirar si hacian daño o no. No importaba, el caso era pasarlo bien. A veces jugaban a indios y comanches, con caballos de plástico que saltaban de arriba la mesa hasta el suelo, y casi volaban.
Los primos sabían que la niña no estaba muy bien de salud, y quizas por eso la mimaban y estaban por ella.

Aquel año la dejaron que les ayudara a montar el Belen.
Nunca antes la habian visto tan feliz.
Montaron unas tablas de madera entre dos sillas....y empezaron a colocar casitas de corcho,palmeras de plástico...arrugaron hasta lo imposible trozos de papel de color marron para formar montañas....y en la pared engancharon un trozo de papel azul marino que tenía unas estrellitas dibujadas. Colocaron el pesebre, la virgen, san josé, el niño....los pastorcillos, los reyes que bajaban de la montaña, unas gallinas, unos cerdos, y un trozo de papel de aluminio como rio. Hasta un pequeño puente en medio y un pastorcillo pescando. Y un angel arriba del pesebre. El punto final se lo dejaron a ella.

Había que poner la estrella de Belen en medio del cielo.

Era de carton, plateada y con una larga cola acabada en tres puntas....
En cuanto quedó pegada al papel que hacia de cielo, el tiempo pareció pararse para ella. Quedó atrapada en aquella estrella.

Por la noche, ya en su cama, cerraba los ojos y sólo veía la estrella.
Sus padres le hablaban, sus hermanos le preguntaban cosas, y ella no atendía nada.
-Parece que esté en las nubes- decian.

Durante unos dias, todas las tardes iba a donde sus primos y movian a los reyes acercandolos al belen. Pero ella sólo miraba la estrella. Cada dia la encontraba más brillante y hermosa. Parecía hipnotizada, nada que pasara a su alrededor le inquietaba, se pasaba las horas mirando la pequeña estrella fugaz.

Llegaron las fiestas, los parientes, las comidas, los dulces y los juguetes.
Aquel año los reyes le trajeron una cocinita, con sus ollas y sus platos, que pronto quedó en el olvido.

Cuando tuvieron que deshacer el belen, a ella le dió mucha pena. Fueron guardando todas las figuritas en unas cajas, bien colocadas para el año siguiente.Pero en un descuido, les robó la estrella.
Al llegar a su casa, nerviosa no prestó mucha atención al regalo que le habia traido su madre.
Era un libro titulado “Mi libro de historias biblicas”.
Y para que nadie le preguntara sobre la estrella de belen, ella la guardó entre las páginas de aquel libro.
Fue el último recuerdo que tendría de los mejores dias de su infancia. Nunca más volvió a festejar la Navidad, ni a montar un belen, ni dulces navideños, ni canciones delante de un pesebre, ni a correr por un largo pasillo dandose codazos con sus primos....ni tampoco a enganchar ninguna estrella de carton plateado.

Fue el principio de una locura.